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lunes, 7 de julio de 2014

Río de la Vida

“Nacen advertencias en el corazón. El cielo dividiré por la mitad y recogeré las nubes oscuras. Allí  enviaré  bálsamo de avena como mensajes de dulzura. ¡Observaré cómo el mundo se despliega!

Es una delicia. Navegaré por los instantes, sigiloso, con la promesa de esmeralda que repica en mi interior. Ahora nada señalo, solo veo el aire libre que se mueve a través de las hojas, mostrando con suavidad lo indescriptible. Amanezco allí donde respiran las hojas, y construiré armaduras de luz destruyendo el olvido” . R.Malak


La red de la vida muestra interdependencias complejas entre los individuos. Estas dependencias a veces son duraderas y vinculantes, otras veces son fugaces y, por ello, relativamente independientes dentro de la cadena de eventos. La incertidumbre y la indeterminación abundan en la época que nos ha tocado vivir, formando parte de la manera como, por lo general, se asume el quehacer. Es bueno aprender a fluir sobre las olas provocadas por los movimientos siempre cambiantes del río de la vida.

Nuestro mundo está estructurado por la mente, la que, debido a su propia naturaleza, construye formas con los pensamientos. Por eso, bien podemos decir que la identidad está armada por lo que se piensa. El modo de salir de allí, para disfrutar una vida sin anteojeras, es la observación sin juicio. Obviamente, puedes seguir viendo la vida como siempre,  pero debes saber que te estás engañando al no detectar que dentro de la mente hay un juego de herramientas que construyen procesos que forman "el ego", nombre dado a la tendencia de autosepararse de sí mismo.

Algunos plantean: "estoy convencido de algo, por tanto debe ser verdadero". Sin embargo, es obvio que ninguna filosofía o religión, por muy completa que sea, por muy libre de contradicciones internas que sea, y por muy emocionalmente atractiva que sea, aporta pruebas absolutas de la verdad que promulga. De pronto son solo trajes que se ponen las personas y que varían con los tiempos y las circunstancias, las cuales siguen la moda del pensamiento, del gurú, de la doctrina o de la corriente religiosa que estén vigentes.

La causa principal de la ilusión son ciertos deseos presentes en nosotros. Los deseos generan olas de pensamientos, y muchos de estos velan la verdadera naturaleza interior. En sí, los deseos no son equivocados, ellos apuntan a cumplir los requerimientos de la fuerza de la vida. Los que ocultan nuestra naturaleza auténtica, que es dichosa, inmortal y eterna, son los deseos inapropiadamente egoicos, dado que nublan el conocimiento de la realidad absoluta que está presente en todos. Por ejemplo, los deseos de autodefinirse, destacar y separarse. Con el pensamiento se arma un lenguaje basado en conceptos de separación y clasificación. Así aparece la palabra "persona", para designar el vestido temporal con que sí mismo se ha cubierto, dando validez a la idea de ser un ente con capacidad de razonar y que posee conciencia de sí mismo, con una identidad única, y a quien legalmente le corresponde tener derechos y cumplir con obligaciones.

La comprensión de la realidad no es una acción en sí, ni una sumatoria de ellas, solo se alcanza con autoconocimiento. El conocimiento de sí mismo es inmediato y directo, es la experiencia intuitiva, es la unidad de la existencia. Evidencia la realidad, y tomar conciencia de esta evidencia es la realización. Con esto se botan las obstrucciones que delimitan la concepción de la existencia separada. El que comprende la unidad de la conciencia que todo lo impregna, se asoma, pleno, a la liberación del estado de ilusión que estaba presente, y a la comprensión de la libertad que de hecho existe, deshaciéndose de la noción errónea de la esclavitud. R.Malak

lunes, 10 de marzo de 2014

10 de Marzo 2014 – La Verdad


Es fácil darse cuenta de cómo la diversidad de cosas y experiencias atraen de maneras muy variadas a unas personas y a otras. Cada cual tiene su forma de satisfacerse, no hay dos personas exactamente iguales ni dos maneras exactas de apreciar o interpretar las ideas, las experiencias o percepciones. Las necesidades de cada uno difieren entre si, ya sean estas físicas o espirituales. En este sentido, los que siguen tendencias de enfoque religioso, metafísico, filosófico, incluso político o ideológico, se adhieren a ellas debido a la satisfacción que reciben. Cuando estas inclinaciones se las hacen propias, se apoyan en ellas y se convierten en sus creencias. Es entonces cuando llegan a decir que su particular creencia es la verdad, tomando como prueba de ello su propia convicción. 

¿Qué pruebas se puede tener de que esta verdad que se asume sea real?, ¿bajo qué premisa se puede establecer que una ideología, sistema, doctrina o filosofía representa fidedignamente la verdad? Lo que las personas primitivas aceptaban puede ser muy diferente de lo que se acepte hoy en día en este mundo modernizado en el que vivimos. Lo que un niño acepta o comprende puede ser muy distinto a lo que acepta o comprende un adulto. Visto desde el ángulo de lo espiritual, el deseo que se tiene de comprender mejor las leyes con que se manifiesta lo Divino en el universo puede llevar a la persona a buscar y tratar de apresar algunas ideas o prácticas que supuestamente satisfagan su anhelo de unión con eso Esencial. En ese sentido, se quiere saber cómo encaja la propia vida en los hilos que tejen la existencia, y se trata entonces de atrapar algunos vislumbres como si fueran develaciones que satisfacen las explicaciones que nos queremos hacer.

La verdad que se asume como una idea o tendencia es algo que varía con el tiempo y las modas. Bajo esas perspectivas lo que es verdad hoy deja de ser verdad mañana. No es posible confiar en una verdad que cambia, por eso es preciso descubrir aquello que es constante. Lo que va cambiando y evolucionando no es la verdad, sino el modo de ver de la persona, del grupo o de la sociedad. Es un hecho que la persona cambia, evoluciona, modifica sus modos, suma conocimientos, suma experiencias y habilidades, desarrolla capacidades, pero con ello puede aproximarse a una mejor comprensión de la verdad que permanentemente subyace en su devenir, mas no construye la verdad. La verdad tiene que ser la misma verdad siempre, en todo y para todos, si no, solo es una interpretación a la que uno se adhiere. Esto es algo que se precisa comprender como un aspecto de lo que hoy en día la sociedad supone que es verdad, de manera que se abra el horizonte de la transformación a futuro de dicha sociedad. 

El nombre o concepto con que se designa simbólicamente a las cosas, no es precisamente la cosa nombrada, sino una representación incompleta de esa cosa que percibimos. Muchas personas pudieran llamar a cualquiera de estas cosas con términos diferentes sin que por ello la cosa cambie, solo ha cambiado el nombre. Una persona puede aspirar a conocer la verdad, pero el conocimiento de la verdad no es una idea de la verdad; la verdad se puede aprehender y conocer, pero no se puede describir. Cuando se asume que una descripción representa a la verdad, incluso llegando a suponerse que la descripción misma es la verdad, la persona se está sosteniendo en algo que puede cambiar, como sucede con los conceptos y descripciones, dando una satisfacción temporal a su mente, hasta que posteriormente sea sustituida por una verdad que suponga como más completa. 

No hay forma de conocer la verdad absoluta por medio de la mente que concibe, porque todo lo que concebimos, y que asumimos como conocimientos, son cosas que percibimos, retenemos momentáneamente y después soltamos. Lo que es absoluto no puede ser un objeto conocido por habilidades limitadas como las que usa la persona a través de sus filtros mentales. Es obvio que hay buscar la verdad más allá de la mente, una comprensión más allá de la experiencia, un estado sin cualidad. La mayoría quieren que les prueben la verdad y solo entonces la tomarán, es como si dijeran: pruebe que el azúcar es dulce y solo entonces la tomaré. Solo probando el azúcar se puede verificar su dulzor, el dulzor es una vivencia. Así mismo, la verdad está en sí mismo y se devela cuando la mente se ha transparentado ante la conciencia.

Hay quienes quieren comprender la verdad para satisfacer un impulso profundo que cuestiona todo lo que hace sufrir, otros quieren comprender la verdad para encajarla con sus propios intereses en la vida personal cotidiana. Para todos, el universo y su movimiento, todo el acontecer puede ser una guía, al estar abiertos a aprender de todo; si se está alerta y no está estructurado, todo es posible. Si la mente está clara y no se tienen sentimientos encontrados se puede aprender y descubrir a través de todas las personas.  El sufrimiento puede llegar a su fin al despertar de los condicionamientos que engañan y confunden. La apertura, el amor, son vías de regreso a casa, a su sí mismo real. Cada paso se da en confianza, sintiendo más paz y felicidad de frente a cada situación, con esto se comprenderá uno mismo con mayor claridad y profundidad, llegando a verificar que la verdad nunca ha dejado de estar presente. R.Malak

sábado, 8 de marzo de 2014

8 de Marzo 2014 - Relativización de la verdad.


A veces se dice que hay evolución en la Verdad (o lo Real), pero la verdad no evoluciona ni está en proceso de transformarse. Lo que la persona adquiere de la verdad son ideas solamente, y lo que interpreta como evolución de la verdad no es más que el grado de comprensión que de ella posee. La persona aprende acerca de la verdad más que aprender la verdad en sí misma, y mediante la interpretación y uso de lo aprendido, llega a sus propias conclusiones acerca de cuánta verdad encierran sus ideas.

Encontrar el sentido espiritual es una tarea que es muy elusiva, se escapa, y las personas, en su comprensión cotidiana, por lo general creen estar siendo espirituales cuando tan solo pasan por ajustes psicológicos. La mayoría espera recompensa o castigo cuando se relaciona con lo espiritual, y si no, piensa en relación al costo-beneficio, o por último se les ocurre creer que existe una continuidad causal y buscan coincidencias o estímulos en todo lo relacionado con su trabajo espiritual. Hay otros no tan expertos que buscan en lo misterioso como entretención de vida, dejando de lado lo familiar por considerar que está fuera del trabajo espiritual. Una gran cantidad de personas adquiere estas ideas y las valida quedando con la ilusión de que la verdad, en sí, está en estado continuo de transformación. La ilusión de que la verdad cambia se explica porque muchas personas aceptan la verdad como una cosa relativa.

La sed por lo esencial es aspiración; cada vez que se busca se está en la línea adecuada. Esto tiende a ir en aumento hacia lo que se considera pleno y resplandeciente. Como una flor con muchísimos pétalos, cada vez que se anhela con toda la mente se abre un nuevo pétalo en el despliegue, proporcionando satisfacción como resultado, y, aunque puede tardar a veces algún tiempo, se va a paso seguro.

En la vida de las personas parece que la verdad hubiera cambiado mucho. La verdad para la sociedad actual es diferente de lo que era para los primitivos, y con los descubrimientos de las múltiples ramas del saber parece que cambiara constantemente. Las ideas muy simples que se desarrollaron en la mente del hombre primitivo para explicar los fenómenos naturales se han ido modificando debido a los descubrimientos y a la mejor comprensión de las leyes que rigen a los fenómenos naturales.

Del mismo modo que el concepto formado de la verdad ha cambiado en la historia, así cambia también en la vida de cada individuo. Lo que es verdad para un niño puede no serlo para un adulto. El crecimiento de la comprensión, la habilidad para razonar, sea cual fuere la cantidad de conocimientos acumulados, hace variar el punto de vista del adulto.

La verdad es inherente a la realidad última; es un sinónimo de lo Esencial. Estos términos están tan estrechamente unidos que probablemente no son otra cosa que un nuevo ejemplo del conocimiento limitado que de la verdad tiene la persona, que es lo que lo lleva a separar cosas, como la verdad, la realidad última. La persona, a través de la mente, puede aspirar a conocer la verdad; no puede conocer la verdad absoluta, ni puede saber si conoce la verdad absoluta, porque ella es Si mismo, que no es ni un sujeto ni un objeto por conocer; es lo que conoce, no lo conocido por la mente. R.Malak