Mostrando entradas con la etiqueta Apego. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Apego. Mostrar todas las entradas

miércoles, 9 de julio de 2014

¿QUIÉN SOY?

“Como sabueso que busca el rastro, sigo la huella de las letras frescas, abriendo de parte a parte el corazón que anhela la verdad.
Mil demonios, mil deseos. Miro el comienzo mágico que ha nacido del recuerdo, y la intrincada historia espera, entre el sueño y la vigilia, reflejando la sombra absoluta.

El enigma sube por mi garganta, el río se mezcla con la lluvia que cae, todo se da de modo complejo, y, detrás del fondo de los ojos puros, me veo sonriendo a la existencia. Las evidencias logran que descubra el sendero de la vida, y el nombre gruñe en mi pecho con fuerza, desenredando el secreto de la risa”. R.Malak


Nada de lo que viene y va soy yo. Si digo: “estoy aburrido”, ¿quién sabe esto? Si estoy enojado, presionado, atemorizado, ¿quién lo sabe? Soy el conocimiento, no el estado conocido. Los pensamientos surgen y la atención los destaca, apegándose a ellos. De esta manera me identifico con ellos, y así se transforman en una definición de mí mismo, se convierten en yo.

Al indagar profundamente: “¿quién soy?, ¿dónde estoy?”-, puedo observar que no es posible hallar una entidad que responda a eso. Si investigamos nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestras emociones, encontraremos unas ideas con las que uno se identifica, como: “yo soy una persona, yo soy un ser humano, yo soy un hombre”. Estas ideas que se adhieren a mi sentido de ser, construyen el ego, mi sentido de ser yo, que se define por ellas. Pero estas ideas no pueden completar totalmente mi sentido de ser, y por eso me siento deficiente y carente. De ahí que aparezca el temor, la ansiedad y la duda. El deseo de completarse surge de ello, y satisfacerlo se convierte en el motivo de existir.

Estas construcciones sobre las ideas de uno mismo, son el aspecto de la función mental que arma identidad. Esta identidad creada por la mente está tan arraigada, confiamos tanto en ella, la damos tan por sentada, que se convierte en el mayor obstáculo para reconocer nuestra naturaleza verdadera. Construye sentimientos de separación y nos invita a buscar la felicidad afuera, en lo exterior. R.Malak


lunes, 24 de febrero de 2014

24 de Febrero 2014 - El olvido



¿Qué es el mundo después de todo? una colección de recuerdos; en lo real no hay nada que atrapar ni nada que olvidar; todo se conoce, nada se recuerda. Para destruir lo falso debemos cuestionar las ideas y creencias que tengamos más pegadas. De todas ellas, la idea de que uno es este instrumento cuerpo-mente-emoción es la más complicada, prácticamente nos identificamos totalmente con este vehículo. Con el cuerpo viene el mundo, con el mundo viene todo el juego de creencias e ideas que nos han inculcado, que se supone que han formado el entorno, con ello aparece el temor, las ideologías, las creencias, las promesas y toda estructura que asusta nuestra vida. Hay que considerar que la búsqueda de valores como la rectitud contribuye a formar un mundo más confortable, incluso feliz.

Pero nada dura permanentemente. Solo librándose o entendiendo el mundo como se concibe actualmente, puede hacer algo por él. Mientras uno es un prisionero de este sistema, es impotente para cambiarlo, si uno tiene a su sí mismo siempre en su corazón y recuerda sus instrucciones uno puede morar en lo verdadero, y a veces es necesario recibir mensajes de otros que están libres y no en cautiverio, de pronto se asoma ante su conciencia el amanecer de la sabiduría. Hay muchos autores que han escrito que el destino es el destino; que lo que está escrito, está escrito; que el hombre no puede evitar su destino; etc. Si fuera cierto que el destino de una persona está escrito y decidido desde su nacimiento, surge una pregunta: ¿cuál es el propósito de la vida? ¿Qué propósito tiene la vida si las experiencias y situaciones están predeterminadas y no se puede hacer nada al respecto?

La vida se puede tomar como un viaje entre el nacimiento y su término, entre ambos, está el viaje, el camino. Es muy sencillo, puesto que lo importante es el viaje, no llegar al destino. Se cree que existiría un almacén de deudas de nacimientos anteriores y que hay karma que debe agotarse en la vida presente así como otro que se acumula en el proceso de esta misma vida trasladándose a vidas futuras. Para mí todo el destino es solo aplicable (o karma) si uno imagina que está separado de sí mismo. Dese cuenta de que lo que usted es  no puede nacer ni morir, y una vez partido el temor todos los sufrimientos acaban. La fuente de la luz es realmente sí mismo, en cuanto podamos acceder libremente a nuestro sí mismo, veremos que esta luz está saliendo a la superficie para permear toda nuestra existencia externa. El olvido y conocimiento de sí mismo es lo mismo, la conciencia de las cosas y la inconsciencia de las cosas son dos aspectos de una sola vida, ambos coexisten. Al conocer el mundo olvido el sí mismo, al conocer el sí mismo olvido el mundo. R.Malak

martes, 18 de febrero de 2014

18 Febrero 2014


Con la práctica se irán los apegos inestables que están forrados en papel crepe, quedando exclusivamente los marcados a fuego, los que limpian, elevan y llenan el interior de ese fuego consumidor. Al desempolvar las telarañas de la mente para que pueda reflejar lo esencial, se muestra que la felicidad real es uno mismo, que el mundo no es real, que es una idealización.
Es conveniente recomendar una práctica espiritual, especialmente para conocer la mente, el cuerpo y la emoción. La mente es conocimiento funcional que construye el mundo; la mayoría confunde a la conciencia con el intelecto o con el proceso racional que elabora pensamientos coherentes. Por muchos medios se intenta descubrir a la identidad en la que estamos envueltos, mas el proceso implica retirar el velo de la confusión en la que estamos sumergidos. El primer paso es saber de esa persona, de esa identidad variable que es confundida con lo real, con la fuente desde donde surge todo. Es también conveniente descubrir, a través del comportamiento, el error de suponerse un producto de la memoria, el resultado que se ha ido alimentando a través del tiempo, detectando qué es lo que construye el balanceo entre ser feliz o ser afectado por las circunstancias. Un buen camino es saber qué sucede con uno en cada instante y cómo respondemos, qué es lo que hace que el comportamiento sea de una manera o de otra. Esto proporciona atención y calma;  con el cuerpo tranquilo es posible revisar el reflejo que se produce en el espejo de la mente tranquila. R.Malak