sábado, 2 de agosto de 2014

Suave y con gran ingenuidad

¡Oh!, visión extraña. Llegas a mí y entras con tu fresca emanación. El refugio del tiempo está cubierto y la mente no lo detecta, pero el corazón advierte un aroma que poda las precisiones. Llega con la bruma, la lluvia y el viento, va subiendo por las estructuras y barre los esquemas, sin dejar nada. ¿Quién sabrá de la delicadeza? Edificas armaduras, como pueblos que llenan los espacios tristes y no entendidos. La grandeza termina con el cristal, y la herencia de armonía y gracia se une a la brisa que penetra mi ser. Suavemente y con gran ingenuidad se eleva sobre la semilla que cubre los instantes, ardiendo, en vez de humedecer todos los espacios, llenando de ilusiones nuevas. ¿Qué encontraste en las arenas del olvido? Mis letras profundizan con afán, dejando abierta la huella, como una visión extraña  que amenaza dulcemente.


La persona común busca en el disfrute, y el estudioso posterga el gozo por un bien mayor. Aparentemente no se ve diferencia. Una fruta verde separada del árbol y guardada para que madure, pierde su sabor y su fragancia. La que queda en el árbol puede crecer hasta su pleno tamaño, color y dulzor. Unos tienen miedo de la vida y buscan la paz, mientras que otros son aventureros llenos ímpetu, dispuestos a explorar. Sea como sea, el conocimiento de lo real surge, y la persona se libra del miedo a la vida y a la muerte.

Todo lo que existe en este mundo de formas es solo el Sí mismo, lo demás es solo ilusión. Los elementos se combinan para componer este mundo, son fantasías que existen. Este universo es sólo mí mismo. No es ni dividido ni no dividido. Yo soy Sí mismo. Por mi naturaleza estoy impregnando todo, sin forma como el cielo sin nubes, inmaculado, Sí mismo de todo. Sin ninguna duda ese es quien yo soy. Soy inmutable, pura conciencia, sin forma.

Todos tenemos algún conocimiento de Ser. Negarlo sería negar la existencia misma. En un principio su naturaleza nos es desconocida, más adelante, con la práctica de observación sin juicio, la mente queda más traslucida, gradualmente se cae la obstrucción de la ignorancia y se empieza a revelar su propia naturaleza.  La disciplina rinde frutos cuando los pensamientos quedan diluidos por el conocimiento de testigo, pero aún quedan residuos. La idea de la dualidad como yo y testigo aún se mantiene, para que, por último, el conocedor y el conocido se diluyen en Sí mismo. R.Malak


2 comentarios:

Carlos Ernesto Llamosa dijo...

Hacia un tiempo no los veía, pensaba que se habían ido, adonde ? Aquí los veo de nuevo hoy, gracias por seguir haciendo que todos tengamos esa experiencia de ser.

Carlosernesto

Maria Luisa Cano F. dijo...

Hola Carlos. Aquí seguimos, publicando quizás a otro ritmo, pero sobre todo en contacto con los que investigan y se comunican por mail desde varios lugares del mundo, haciendo preguntas que afinan la comprensión. Te recuerdo que hemos abierto una nueva página donde facilitamos los varios modos de seguir en contacto con nosotros:
http://nodual.net/
Te recuerdo a su vez mi correo, a través del cual puedes también conversar con R.Malak cada vez que gustes: marialuisa.mlc@gmail.com
Me alegra saber de ti y que aprecies nuestras publicaciones, espero que estés bien. Un abrazo